martes, 18 de enero de 2011

Consejos de Vida

ANTIGUO CONSEJO CHINO
Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:

-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.

-¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre - veremos lo que trae el tiempo...

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo. -¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho - Nuestro caballo ha traído otro caballo.

-Por qué le llamas suerte? - repuso el padre - Veamos qué nos trae el tiempo.

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.

-¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho - ¡Me he quebrado la pierna!

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:

-¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!

El muchacho no se convencía, sino que gimoteaba en su cama.

Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra.
Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo.

Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en DIOS, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas.....

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"Dios no quita, libera."

HUELLAS EN LA ARENA
Una noche soñé que caminaba a lo largo de una playa acompañado de Dios. Durante la caminata muchas escenas de mi vida fueron proyectándose en la pantalla del cielo.


Según iban pasando estas escenas notaba que unas huellas se formaban en la arena. A veces aparecían dos pares de huellas. Eso me preocupó grandemente , porque puede notar que durante las escenas que reflejaban episodios tristes de mi vida, cuando me hallaba sufriendo de angustias, penas o derrotas, solamente podía ver un par de huellas en la arena.


Entonces le dije a Dios:
“ Señor, tú me dijiste que si te seguía caminarías siempre a mi lado, sin embargo,he notado que durante los momentos más difíciles de mi vida, sólo había un par de huellas en la arena. ¿Por qué cuando más te necesitaba no estuviste caminando a mi lado?
Dios le respondió: “Las veces que has visto sólo un par de huellas en la arena, hijo mío, han sido cuando te llevaba en mis brazos”.


DIALOGO ENTRE EL LOCO Y EL MAGO
El Loco caminaba silbando con su hatillo al hombro. El Mago trabajaba su magia, con los alambiques sobre la mesa. Se miraron fijamente.
-“Soy libre” –dijo el Loco – “voy adonde quiero”.
-“Soy libre” – dijo el Mago – “construyo lo que quiero”.


Y tras un silencio:
-“Soy feliz” – dijo el Mago – “hago realidad mis deseos”.
-“Soy feliz” – dijo el Loco – “hago de cada realidad mi deseo”.


Y el Mago:
-“yo evito el dolor”.
Y el Loco:
-“yo lo acepto”.


El silencio fue más largo.


-“Nunca encuentras el momento de realizar tus sueños, querido Loco”.
-“Querido Mago, tú tienes un sueño sin realizar para cada momento”.
-“Cuando parto sé a dónde voy y elaboro un mapa”- dijo el Mago- “Nunca me pierdo”.
-“No tengo rumbo ni meta” – dijo el Loco – “Nunca me pierdo”.


Esta vez volvió a hablar el Loco:


-“Tienes miedo a la vida: por eso sopesas y evalúas cada opción”.
Y el Mago:
-“Tú te temes a ti. Por eso ignoras que estás siempre optando”.


-“Nunca serás perfecto”, dijo el Loco.
-“Nunca serás perfecto”, dijo el Mago.


Se miraron a los ojos:


-“Una vez fui Loco” – dijo el Mago.
-“Una vez fui Mago” – dijo el Loco.


Desconozco el autor

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